miércoles, 29 de abril de 2009

Una ventana en Praga: JOSEF SUDEK

La semana pasada fui al Círculo de Bellas Artes a ver una exposición sobre el fotógrafo Josef Sudek y como me pareció bastante interesante se me ocurrió hacer una entrada en el blog.

En cuanto a Josef Sudek, nació en 1896 en Kolín, en Bohemia central. A los quince años, el joven Sudek se fue a Praga a aprender el oficio de encuadernador pero al mismo tiempo comenzó a interesarse por la fotografía.

En 1917, tras ser alistado en el jército, fue herido en una explosión de granada y perdió el brazo derecho. De nuevo en Praga, estudió fotografía durante dos años con Jaromir Funke. Gracias a su pensión de invalidez pudo dedicarse en exclusiva a la fotografía, primero en el estilo pictoralista y luego en una línea absolutamente personal, de corte neorromántico, que recoge enseñanzas de los grandes maestros norteamericanos y europeos sin dejarse dominar por ellos.

Desde el estudio

Personalidad compleja y tímida (jamás asistió a sus propias inauguraciones), Sudek dejó un ingente legado fotográfico en forma de series que iluminan tanto su entorno doméstico como el rico palimpsesto urbanístico y arquitectónico de Praga: vistas monumentales, panorámicas del río Moldava y sus puentes, nocturnos con farola, la escueta desolación del extrarradio y las edificaciones del nuevo régimen socialista…

En 1927 se instaló en un estudio con jardín en Malá Strana, en el centro de Praga, donde trabajó hasta su muerte en 1976. Faltos de cuidado, su estudio y el jardín se deterioraron rápidamente, y tiempo después de la construcción de madera se incendió, destruyéndose numerosos documentos irrecuperables.

Gracias a Anna Fárová, fotógrafa, historiadora del arte y experta en la obra de Sudek, se lograron salvar muchos negativos. Fue ella quien inició la reconstrucción del estudio y el arreglo del jardín en el año 2000. Hoy en día este edificio alberga el museo de Josef Sudek y una pequeña sala de exposiciones de arte fotográfico contemporáneo.

Un día lluvioso (1950-1955)

Una ventana en Praga ofrece una amplia y sugerente retrospectiva de la obra que Sudek realizó en torno a los años cincuenta, con especial atención a sus series urbanas (en las que fijó desde los ángulos más diversos el retrato de su ciudad adoptiva -lo que le valió ser conocido como “el poeta de Praga”-).
Pero centrándonos en la faceta más intimista de su producción, fotografías tomadas en esas mismas fechas desde la ventana de su estudio en las que se vislumbra una sensibilidad para captar lo nimio o casi imperceptible que lo emparienta con Morandi y la delicadeza de la poesía oriental.

La última rosa

La vida que renace cada día

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